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Otros activos: oro y criptomonedas

Fuera de la renta variable y la renta fija tradicionales existen otros activos que algunos inversores usan como complemento de su cartera.

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Oro

El oro es un metal precioso que se usa desde hace siglos como reserva de valor. No genera dividendos ni intereses: su rentabilidad depende únicamente de que su precio suba. Se le considera un activo refugio, porque tiende a mantener o incluso ganar valor en momentos de crisis económica, inflación alta o incertidumbre geopolítica.

Comparado con la bolsa, su riesgo suele considerarse menor en volatilidad extrema, pero también ofrece menor rentabilidad esperada a largo plazo que la renta variable. Se puede invertir a través de ETFs sobre oro físico, sin necesidad de comprar y custodiar el metal.

₿

Criptomonedas

Las criptomonedas (Bitcoin, Ethereum y miles más) son activos digitales que funcionan sobre tecnología blockchain, sin depender de un banco central. Son un mercado joven, con alta capacidad de innovación pero también con una volatilidad mucho mayor que la bolsa tradicional: no es raro ver subidas o caídas de doble dígito en pocos días.

Su riesgo es sensiblemente superior al de acciones o fondos indexados: mayor volatilidad, regulación aún en desarrollo y menor histórico de datos para evaluar su comportamiento a largo plazo. Por eso muchos expertos recomiendan que, si se invierte en ellas, sea con una proporción muy pequeña del total de la cartera.

¿Por qué usarlos solo como una parte pequeña de la cartera?

La diversificación busca equilibrar activos con comportamientos distintos. El oro puede amortiguar caídas en momentos de crisis, y las criptomonedas pueden aportar potencial de crecimiento adicional, pero ambos son más impredecibles que una cartera bien diversificada de acciones y bonos. Por eso suelen recomendarse como un complemento (a menudo entre un 1 % y un 10 % de la cartera total) y no como el núcleo principal de la inversión, especialmente para quien empieza.

Ejemplo de cartera diversificada

Ejemplo puramente ilustrativo, no una recomendación personalizada. Tu distribución ideal depende de tu horizonte temporal y tolerancia al riesgo.