Qué es el interés compuesto
El motor que convierte pequeños ahorros constantes en un capital considerable a largo plazo.
El interés compuesto es el proceso por el cual los intereses que genera tu dinero se suman al capital inicial, de forma que en el siguiente periodo también generan intereses. Dicho de otro modo: ganas intereses sobre tus intereses, no solo sobre el dinero que invertiste al principio.
Un ejemplo sencillo
Imagina que inviertes 10.000 € a una rentabilidad anual del 7 %, sin tocar el dinero.
Año 1
10.700 €
Generas 700 € de intereses sobre los 10.000 € iniciales.
Año 2
11.449 €
El 7 % ya se calcula sobre 10.700 €: 749 € de intereses.
Año 10
19.672 €
Sin aportar más dinero, tu capital casi se duplica.
10.000 € al 7 % anual, sin aportaciones: interés simple vs. compuesto
Con interés simple, los intereses se calculan siempre sobre los 10.000 € iniciales. Con interés compuesto, cada año se calculan sobre el capital acumulado, incluidos los intereses de años anteriores: por eso la curva se despega con el tiempo.
Por qué el tiempo importa más que el dinero
El interés compuesto no es lineal, es exponencial. Al principio la curva crece despacio, pero con el paso de los años se acelera de forma muy notable. Por eso, empezar antes, aunque sea con aportaciones pequeñas, suele generar mejores resultados que empezar tarde con aportaciones grandes. Cada año que esperas para empezar a invertir es un año de crecimiento exponencial que pierdes para siempre.
Mismo esfuerzo mensual (200 €/mes al 7 %), diez años de diferencia
Empieza a los 25
494.308 €
Aportado: 96.000 € en 40 años
Empieza a los 35
233.891 €
Aportado: 72.000 € en 30 años
Ambos aportan lo mismo cada mes hasta los 65 años. Empezar diez años antes supone aportar 24.000 € más en total, pero genera una diferencia de capital final mucho mayor gracias al interés compuesto.
Aportaciones periódicas: el acelerador
Si además de la inversión inicial aportas una cantidad fija cada mes (lo que se conoce como dollar-cost averaging o promediado del coste), cada nueva aportación también empieza a generar sus propios intereses compuestos. Es la combinación de constancia y tiempo lo que realmente marca la diferencia. Prueba a cambiar los números en la calculadora de interés compuesto para ver el efecto por ti mismo.